La onicofagia y sus efectos en la salud (I)

Publicado: 8 octubre 2009 de Argenis en Salud

La onicofagia es el nombre científico que se le da a la costumbre de morderse las uñas, uno de los trastornos nerviosos más frecuentes en niños y mayores. Además de ser un problema estético afecta a la salud y sus consecuencias pueden resultar dañinas para uñas y dientes.

La onicofagia afecta al 45 por ciento de los menores. Aparece alrededor de los 3 o 5 años, sobre todo entre los niños más nerviosos y aumenta su frecuencia hasta los diez o doce años, edad en la que usualmente se suele renunciar a ella.

Los especialistas aseguran que, por razones estéticas, las chicas se preocupan antes que los jovencitos por evitar morderse las uñas y son las primeras en demandar ayuda, algo que suele comenzar entre los 13 y los 15 años.

No obstante en muchos casos, la onicofagia perdura después de la infancia. Según estadísticas, aproximadamente una de cada cuatro personas continúa con esta mala costumbre en la adultez (25%).

Los expertos señalan que la onicofagia es una forma de reducir la ansiedad, una práctica que se convierte por momentos en una distracción fácil y relajante.

La onicofagia es un hábito que se inicia normalmente en la infancia, consiste en un simple acto de imitación, donde los niños hacen lo que ven hacer a sus padres. En la mayoría de casos el origen de la onicofagia se encuentra en la ansiedad y la forma que las personas tenemos de paliarla o contrarrestarla.

La costumbre de morderse las uñas se convierte con el tiempo en un acto reflejo del que no se es consciente y por ello resulta más difícil dejarlo, sobre todo ante situaciones de estrés, nerviosismo, angustia, insatisfacción personal, etc., que intensifican la costumbre, generando así un círculo vicioso difícil de romper.

La onicofagia más allá de lo estético

Muchas de las consecuencias de la onicofagia son estéticas. Las manos, los labios e incluso los dientes, pueden verse alterados en su forma, no obstante las consecuencias más graves tienen lugar en el plano físico, en dientes, encías y en las propias uñas, que pueden llegar a sufrir graves daños.

• Dientes:
El repiqueteo constante de un incisivo contra el otro al morderse las uñas, provoca que los incisivos superiores e inferiores se desgasten y afeen, provocando un problema estético ya que las piezas dentales lucen recortadas.

• Uñas:
El continuo mordisqueo al que son sometidas, hace que las uñas no crezcan bien. Se crean microtraumatismos a lo largo de todo el lecho ungueal, la parte que se encuentra bajo las uñas, alterándose su anatomía. Asimismo, también se ocasionan pequeñas heridas alrededor de las uñas, que hacen que el dedo se inflame y duela. Surgen padrastros y verrugas periungueales en la piel que rodea a las mismas.

comentarios
  1. Anapr dice:

    Bueno yo me las quito pero no de nervios jajaj sino por mania jajajaja

  2. julio dice:

    tengo una amiga que se come las uñas y vive insatisfecha con su persona se cree muy fea y tiene mucha asiedad e intento suicidarse en una ocacion si me pueden dar algun consejo o tecnica a seguir alguna vitamina que este faltando muchas gracias

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